Hand Made Urbanismo III

La cebada

HMU3-ECDC-REHAB

Objetivos:

Dentro del contexto de ECDC, es donde queremos desarrollar el workshop con el PEI de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Un taller de Arquitectura, diseño y urbanismo donde generar un pensamiento crítico sobre las nuevas formas que tiene la profesión de trabajar sobre la ciudad, en su escala más próxima. Un taller que invita a la reflexión teórica sobre esta nueva manera de entender los espacios urbanos, como espacios de propiedad comparti- da. Una ciudad que funciona como infraestructura ciudadana y que permite ser pensada en términos arquitectónicos de arquitectura y diseño de pequeña escala. Una ciudada hecha a mano. Porque el diseño y la construcción manual en El Campo de Cebada, se demuestra que es un ejercicio de hacer y pensar Urbanismo.

El taller se plantea, como suelen trabajar basurama y zuloark (basurark o zulorama), como un taller de investiga- ción y trabajo horizontal. Presuponemos la madurez crítica de todos los agentes que participan del taller para generar trasvases de conocimiento puestos al mismo nivel, más cercanos a las pedagogías conectivistas que a los sistemas de aprendizaje jerárquico tradicional.

Nosotros como coordinadores del taller, propondremos los sistemas, las herramientas, los enunciados y una proble- mática. A la vez, seremos los encargados de organizar el grupo de trabajo y seremos una parte integrante más de todo el desarrollo práctico. Las sesiones conjuntas las haremos como coordinadores pero al mismo nivel que los estudiantes del PEI y esperando aprender de ellos igual que del resto de los integrantes del taller, profesores del PEI y agentes invitados. De esta manera el concepto pedagógico variará de un espacio de aprendizaje direccional a un entorno de trabajo donde todo el mundo aprende al mismo tiempo de la misma red.

Alcance:

El ámbito de estudio y trabajo será el urbanismo compartido, un urbanismo que reflexiona sobre la gestión y el diseño de los espacios públicos del siglo XXI. Espacios que pretenden extraer sus políticas gestoras de modelos más próximos al mundo digital, donde la creación de la web 2.0 ha generado verdaderas plazas de intercambio y vida. También buscará hacer una reflexión profunda sobre los proyectos urbanísticos de escala micro, donde trabajando en el diseño de pequeños objetos se puede transformar el urbanismo de una ciudad. Se pretende testar estos ejem- plos de microurbanismo con la construcción de prototipos que den solución a problemáticas reales y próximas.El objetivo del taller será diseñar y construir objetos de ciudad que se enfrenten a problemáticas concretas, a enuncia- dos diseñados por los propios usuarios de El Campo de Cebada.

Este año planteamos un ejercicio mucho más contemporáneo que años anteriores. Hoy El Campo de Cebada es una plaza medianamente equipada, ya no es urgente su amueblamiento. En cambio es el momento donde la calidad es mucho más necesaria que la calidad, no necesitamos 50 sillas o 5 muebles, sino reflexionar sobre lo que significa habitar el espacio público, un espacio completamente infrautilizado. Por eso este año, el hilo conductor será la rehabilitación del espacio público, la rehabilitación de los entornos de la cebada para amplificar su capacidad. Para mejorar sus condiciones, multiplicar sus estéticas, incrementar las confianzas y demostrar la calidad de nuevas formas de diseño y arquitectura.

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Actividades:

Cada agente del taller, alumnos y profesores, estudiarán distintas problemáticas del solar y seleccionarán zonas del espacio a rehabilitar. Espacio puro o ya modificado, que puede transformar por completo su diseño con la interven- ción del PEI. Las actuaciones pueden optar por soluciones más mimetizadas, por soluciones más tecnológicas y eficaces, soluciones parásito o renovaciones integrales. Trabajar e investigar en rehabilitación urbana, diseñando y construyendo a mano prototipos de mobiliario público que catalizan un espacio abierto en la ciudad, que se gestiona a través de un concepto de propiedad compartida, este es el reto del taller.

Una de las partes más interesantes del Workshops, será el trabajo de producción. Investigando en cómo pensar diseños factibles de ser desarrollados constructivamente con unas condiciones determinadas y en unos plazos determinados. El paso del diseño a la construcción, de manera inmediata casi sin tiempo, como partes de un único proceso.

Vamos a intentar contar con un perfil peculiar de invitados al taller, intentaremos que jueguen un papel protagonis- ta parte de los vecinos que viven y construyen ECDC. Vamos a intentar que diversos colectivos de Madrid, que trabajan en proyectos similares se paseen y colaboren en el taller. Y por último, estamos trabajando con la posibili- dad que expertos profesionales como carpinteros, vengan a aconsejarnos y orientarnos en los trabajos que vamos a desarrollar. Colectivos de arquitectos, vecinos y profesionales de la construcción, serán los roles principales de las personas que invitaremos al taller.

Vamos a mantener también una reflexión en urbanismo responsable en la escala material. Hemos iniciado ya un proceso por el que el mayor porcentaje de material empleado será obtenido mediante procesos de reciclaje. Parte del material utilizado será mobiliario antiguo recuperado de puntos limpios de reciclaje de la ciudad de Madrid. Cada equipo de trabajo deberá gestionar con sostenibilidad las herramientas y materiales que les sean asignados. Este material, complementado con excedentes que se encuentran en la cebada y distintos materiales de nueva adquisición serán la base para la construcción de las rehabilitaciones. De esta manera, convertimos ECDC en un espacio retroalimentado que permite generar urbanismos de segundas y terceras vidas.

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Antecedentes – El Campo de Cebada

El campo de cebada es un espacio urbano, un vacío, una plaza contemporánea, un lugar localizado en la plaza de La Latina en pleno centro de Madrid. Está rodeado de un paisaje emblemático para la ciudad, por su importancia histórica y social. Incluido

en uno de los barrios populares más castizos y en una de las zonas más turísticas, con más vida y ocio de la ciudad. Sin embargo es también, uno de los barrios con más déficits de espacios públicos, de espacios verdes y de dotaciones deportivas, donde el pro- tagonismo de los vecinos en la vida del barrio está pasando progresivamente a un segundo plano.

El Campo de Cebada nace de la voluntad de los vecinos de recuperar un espacio mal gestionado por las administraciones, de reclamar un espacio público de calidad, democrático y participado, pero no de manera autista, sino reclamando participación al mayor número de agentes posibles. El Campo de Cebada (ECDC) surge frente a un vacío. Y para rellenar ese espacio, el físico y el de la sociedad civil, se propone sembrar un campo de cebada, cultivando ideas para el barrio. ECDC se configura como una forma de plantear otro camino para la activación de este solar. Un camino que piensa en positivo, generando propuestas desde la inclusión de todos los agentes que quieren participar.

En el año 2009, siguiendo las inercias de su nuevo plan de centro, el Ayuntamiento de Madrid derribó el polideportivo municipal/ piscina de La Latina. La aplicación del Plan E, destruye una de las únicas dotaciones públicas que se encontraban en el distrito centro. La llegada inminente de la crisis económica hace el resto y paraliza la construcción de la dotación nueva, en lugar del polideportivo apareció un agujero de hormigón de 5.500 metros cuadrados, abandonado y oculto detrás de una valla de obra. Un agujero que no solo representaba un vacío programático, sino la fuerte crisis que vive el modelo de espacio público actual, crisis de identidad, representación, diseño y gestión. La transformación política de las sociedades contemporáneas reclama nuevos formatos para sus calles y plazas. Un año después nace El Campo de Cebada.

Se quería trabajar con estrategias que no copiaran los modelos de propieda del espacio urbano actual que están dando resultados tan decepcionantes en las ciudades del siglo XXI, en las que los espacios más concurridos son los digitales. Por un lado no confia- mos en el espacio privado, ya que limita la responsabilidad a unos cuantos y determina los intereses finales a los dueños del espacio. Por otro lado queríamos evolucionar el concepto de espacio público, donde la solución normalmente es un espacio neutro donde nada sucede y donde nadie se puede apropiar de él. Frente a esto, el modelo propuesto es un “espacio compartido”, un espacio de responsabilidad pública pero que otorga y precisa de la implicación vecinal para su desarrollo y gestión. Construyendo a la vez, una comunicación directa entre los que toman las decisiones de ese espacio y los agentes que lo utilizan. Se tiende un puente de esta manera, que salva la brecha que separa a los ciudadanos de las administraciones.

Hoy el proyecto avanza en diferentes caminos: La relación y la cooperación con las otras asociaciones o grupos del barrio, incluidas AMPAS, AVECLA (Asociación de Vecinos del Centro la Latina), La Corrala y comerciantes del mercado. Buscando la manera de integrar a todos, que la política de ECDC permita que sientan suyo el proyecto, se apropien del espacio y participen como vecinos que son.

La comunicación con el barrio y el resto de vecinos. Cualquier vecino/vecina puede participar e involucrarse en cualquier momento del proceso y con la intensidad o responsabilidad que desee, de una manera activa o pasiva. Es importante diseñar la participación para que se posibilite y estamos trabajando en líneas de comunicación y enrolamiento vecinal tanto en soporte digital como en soportes físicos, abriendo el mayor numero de canales.

La organización interna, la construcción del espacio y la red afectiva de la Asociación el Campo de la Cebada, articulada hasta ahora en reuniones semanales en el propio campo. En estas reuniones se producen asambleas para decidir que proyectos acometer, se informa de todo lo que sucede alrededor del campo y se establecen los horarios y las agendas del espacio. Son reuniones abiertas a las que cualquier vecino está invitado y en ellas se discuten los proyectos y las actividades que se realizarán.

La construcción y la siembra del campo. Poco a poco, se está reconstruyendo el espacio, tanto desde un punto de vista físico como desde un punto de vista social. Se está rehabilitando el solar, para hacerlo completamente utilizable. Se busca la manera de cons- truir soportes de comunicación física que permitan a la gente participar e informarse. Se comienza a plantear la construcción de pequeños equipamientos, tanto deportivos como de almacenaje, espacios de sombra, mobiliario… A la vez, se sigue construyendo el capital social de la plaza, a través de la organización de eventos y de la implicación de los canales digitales que informan, coor- dinan y abren el campo a cualquier persona interesada.

http://www.elcampodecebada.org

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EL CAMPO DE CEBADA

  1. El Campo de Cebada es un proyecto nacido de una controversia. City Island un proyecto de una piscina y espacio público que recuperaba el antiguo uso del solar, hizo transparentar la valla que rodeaba el espacio. Durante dos semanas los vecinos volvieron a usarlo y a generar conflictos alrededor del nuevo uso. “El campo de Cebada” nace como espacio, como agrupación espontánea, a raíz de las controversias surgidas del uso efímero del solar. El espacio público propuesto asume la generación de conflictos y controversias, pero precisa construir a partir de ellos más que simplificar los usos para que no se den.
  2. Incrementar el número de agentes en la toma de decisiones. Desde el principio el campo de cebada es una propuesta inclusiva, que permite incorporar al proyecto a todos aquellos agentes que pueden o deben participar en él. Desde el principio se busca una vinculación directa con la administración a la que se solicita que realice un seguimiento próximo. Desde situaciones muy prematuras, el proyecto se ha acercado a las asociaciones de vecinos constituidas en la zona, también se ha busca- do dar voz a otro tipo de organizaciones y colectivos, todas estas inclusio- nes transforman y complejizan la situación inicial, todas la enriquecen y permiten convertir el proyecto en algo distinto y plural.
  3. Espacio público complejo, gestión reglada y con horario. Normalmente el espacio público adolece de la tabula rasa, de la gestión nula y de la imposible evolución de lo que sucede. Así como el espacio privado en la ciudad ha evolucionado constructivamente buscando eficiencia, resolución de conflictos y plantea- miento de necesidades, las estrategias que han acompañado al espacio público casi siempre han sido inéditas. Queremos recuperar complejidad normativa, planificación y gestión activa en El Campo de Cebada, por eso planteamos un modelo que se construya con reglamentaciones, normativas y horarios.
  4. Proyecto de implicación variable y transmediática. Queremos que el campo de cebada aprenda de la construcción del espacio público digital, que en su libertad permite implicacio- nes variables y diseña dispositivos que permiten participar en la medida que cada usuario quiera. Queremos construir físicamente modelos de estas herramientas, y permitir que El campo de cebada pueda diseñarse considerando paralelamente los dos entornos, explotando características de los dos medios. El Campo de Cebada es un espacio complejo, compuesto por un entorno físico y un entorno digital que se retroalimentan el uno al otro. No solo informan, publicitan y comunican, sino que escu- chan y se cristalizan en prototipos construidos.
  5. Plaza pública equipada. La evolución tecnológica obliga imperiosamente a que nuestros espacios públicos se desarrollen. Hemos de equipar nuestras calles y plazas si queremos que se restablezcan condiciones óptimas de uso, si queremos evitar que se siga quedando el espacio público obsoleto. En la realidad, acciones tan sencillas como habilitar zonas de almacenaje, recuperar puntos de agua y de luz o plantear wifi en las plazas, suponen una transformación cualitativa impresionante que además está al alcance de la mano de las administraciones.
  6. Urbanismo eventual. Los proyectos vecinales no exigen una movilización masiva desde el principio. Es difícil llegar a todos los agentes que pueden participar, es complicado el enrolamiento instantáneo. Se ha pretendido difundir esta forma de gestión del espacio público a través de desarrollar un programa de eventos, que publicitaran lo que estaba sucediendo. El urbanismo eventual introduce nuevas escalas de uso, también facilita la comunicación de los aspectos más particulares del espacio, le ayuda a volver a hacerse cotidia- no y habitable.
  7. De la reconstrucción del procomún a la construcción del sentido común. El campo de cebada busca diseñar cuidadosamente herramientas que permitan que la suma de todos los individuos favorezcan exponencialmente a los resultados encontrados, pero no solo eso. La pequeña escala de este espacio público nos permite investigar en aspectos cualitativos de micro escala, donde es el sentido común el que comienza a tener relevancia. Construimos una plaza en la que cabe este sentido, una plaza donde unos vecinos tienen los teléfonos de otros, donde se puede comunicar lo que molesta o lo que agrada.
  8. Crítica de la construcción práctica. Un agujero de hormigón necesita un proceso diseñado de transformación para poder hacerse habitable, un proceso constructivo de equipamiento, rehabilitación e implementación para que la construcción física pueda acompañar la construcción del espacio público y de su gestión. Estos procesos constructivos, se realizan de manera gradual, a través de talleres pedagógicos, se realizan a través de procesos de implicación y se realizan buscando la experimentación y la innovación.
  9. Espacio crítico participado. El Campo de Cebada se sabe como experiencia transitoria. Estará mientras la administración resuelva la situación del mercado de la cebada y del ex polideportivo de la latina. Los vecinos, queremos que se resuelva la actuación, y el campo se ha convertido en un espacio crítico sobre esta problemática. Es cierto que queremos un polideportivo, pero la nueva plaza busca generar espacios de reflexión para discutir y comunicar a la administración, cómo quieren algunos vecinos ese polideportivo.
  10. Tiempos relativos como herramienta de evaluación, nunca se inauguró El Campo de Cebada. La complejidad que ordena el espacio público es enorme y no queremos establecer mecanismos de evaluación que permitan discernir la bondad o maldad del proyecto en base a una simplificación de la realidad. Queremos trabajar, a la vez que construimos el espacio, en descubrir sistemas que permitan evaluar el proyecto sin tener que simplificarlo. Estos sistemas tienen que tener en cuenta tremendamente el tiempo. Apostamos por ello, por conceptos progresivos de construcción del espacio público, y por procesos que lo evalúen. Nunca se produjo una inauguración de El Campo de Cebada, sin embargo cada día se inaugura algo.
  11. Espacio público compartido, necesidad del espacio público cotidiano. Queremos recuperar el uso cotidiano no específico, que devuelva al solar la capacidad de acoger actividades no programadas. Conseguir que el barrio lo haga suyo y comience a ser utilizado también, como plaza de actividad pasiva, a la que no se va para hacer algo, sino que simplemente se va. Queremos recuperar los paseantes que conforman un paisaje real de espacio público y transformar los espacios de estancia para incrementar la capacidad de interacción y de descanso. También recuperar la activi- dad deportiva, el recuerdo del polideportivo que construye dotación necesaria y llena el espacio público de actividad autónoma.
  12. Instrucciones de montaje en creative commons. Hacer de la Cebada un modelo replicable instrumental. Desde que se inició el proyecto, se ha tratado de registrar todo lo que ha ido girando en torno a él. Construir una documentación que permita evaluar el camino recorrido, que permita mostrar las tripas, los pactos y las metodologías que lo han hecho posible. El Campo de Cebada es un proyecto que nace con la vocación de ser replicable, clonado en cualquier otro espacio de la ciudad. Si el modelo de gestión del espacio público testado en El Campo de Cebada, ha sido exitoso, por qué no poder ponerlo en carga en otros espacios de la ciudad.

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