Art. Macarena González

“La Ciudad de las Palabras: Arte e Intervención Urbana”

Macarena González lleva 13 años al frente de la asociación La Ciutat de les Paraules. Además, dirige Almazen, un espacio de creación para artistas contemporáneos que pasan, o viven, en Barcelona. Alguien que luce una nariz roja abre la puerta del local. Es Chris Lynam, clown británico conocidísimo en el mundillo. «Cada vez hay menos artistas en Barcelona», lamenta Macarena. Toda una declaración de intenciones.

-Dígame, ¿qué le molesta tanto?

-¡Desde hace siete u ocho años parece que el patrimonio de esta ciudad es la piedra, y no la gente!

-¿Perdón?

-Barcelona ha perdido patrimonio humano a pasos agigantados. Ya no hay iniciativas potentes de artistas de todo el mundo que habían escogido Barcelona para desarrollar sus propuestas. ¡La ciudad ofrecía unas condiciones maravillosas! Había ambiente colectivo, estructuras que fomentaban la creación y era fácil encontrar lugares donde ensayar.

-¿Y ahora?

-La sociedad catalana está perpleja: nadie tiene una visión global de futuro donde nos sintamos incorporados todos. Hace unos años esta sociedad respondía a las convocatorias. Era hacer piña y todos a una. Ahora se ha perdido el liderazgo. Y, en este vacío, salen cosas terribles como lo del Palau de la Música.

-¿Tan mal estamos?

-Hubo un punto de inflexión dramático: el desalojo de Can Ricart. Entonces, los poderes políticos de la ciudad cambiaron, no se sabe por qué, y dejaron de respetar a los creadores.

-Haga un ejercicio de memoria.

-He vivido épocas en las que hemos tenido a creadores como Peter Greenaway viviendo en la ciudad e implicando a los creadores jóvenes en proyectos. ¡Era maravilloso! Incluso las grandes instituciones culturales como el Macba y el CCCB apoyaban a los colectivos que tenían iniciativas. Esto ya no existe. Muchos creadores se han ido a Madrid.

-Las comparaciones son odiosas, pero…

-Aquí no es fácil encontrar un lugar donde trabajar, todo está carísimo y, además, los creadores ya no son considerados como algo valioso.

-¿Por qué?

–Porque nos hemos cargado el mercado. Barcelona se está volviendo aburrida y los propios vecinos estamos desencantados. Además, no se dan cuenta de que para que una ciudad turística funcione, que es el modelo por el que apuestan, necesita identidad y oferta creativa.

-Siga, por favor.

-Es dramático. Madrid está ganando la carrera. Ahí hay un discurso bien explicado, y hecho desde arriba, de que la cultura juega un papel importante en la ciudad. Se está favoreciendo que los espacios crezcan y se consoliden.

-¿Y aquí?

-Como ciudadanos hemos dejado de tenerle cariño a la ciudad. Esto es Carcelona y eso apela a la irresponsabilidad: el ciudadano ya no se siente responsable de que esta ciudad sea agradable para vivir.

-¿Y como creadores?

–Sentimos que ya no somos respetados. Es triste que en Barcelona se pueda pasar por tantos cadáveres: el Malic, el Metrònom… Hay esta tendencia a institucionalizarlo todo y, a lo mejor, lo que hay que hacer es crear complicidades e interdependencia. Dejar trabajar sin poner trabas.

-¿Qué tipo de trabas les ponen?

–Las Fábricas de Creación, por ejemplo, son una idea política que copia las fábricas de creación de Quebec. Ese modelo está bastante en duda porque no ha sabido entender cómo conservar el patrimonio humano. ¡No todo se arregla con ladrillo!

-Siga, por favor.

–Deben tener en cuenta las dificultades que conlleva tener un espacio. La cultura no se debe medir en porcentajes. No todos cabemos en grandes estructuras, pero todos formamos parte de un ecosistema.

-¿Qué le pide al futuro Gobierno?

-Respeto. No se pueden tener políticas culturales basadas en algo que viene de otro lado o que no se sabe a dónde va. Les pido que se haga una toma de conciencia del capital humano de creadores que hay en este país y que se tengan objetivos comunes para que se pueda seguir creciendo.

-Y lo primero..

-Sentarse a hablar: Generalitat, Ayuntamiento, distritos y el sector de los creadores.

“La ciudad de las palabras: arte e intervención urbana”

Editado por: Paola Ortiz

Macarena es una artista que se dedica a mejorar la calidad de vida del barrio el Rabal, por medio de intervenciones artísticas. Estas básicamente trabajan la autoestima de los habitantes del barrio. El programa se remonta a trabajar psicológicamente, ya que la población de este sector de Barcelona  es la que surge por la inmigración e invaden espacios de la ciudad, creando una contrariedad con los habitantes catalanes de la época. Este comportamiento aislante de las personas nativas, crea un ambiente de repulsión entre las dos culturas, provocando así que la cultura inmigrante se aislé o encierre. Este comportamiento des –incorporado que sienten los habitantes de la zona es lo que la artista trabaja por medio de un arte innovador, por ejemplo, gracias a la realización de obras de teatro o expresar por medio de carteles gigantes lo hermoso del Rabal ella y su equipo producen que los habitantes participen y con el transcurso del tiempo se apropien aun mas de la zona.

Collage - Paola Ortiz

Collage – Paola Ortiz

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Entrevista tomada de: Gayà, Catalina. “Macarena González: «Los Creadores Se Han Ido a Madrid. Aquí No Hay Trabajo».” El Periódico. N.p., 14 Nov. 2010. Web. 04 July 2013. <http://www.elperiodico.com/es/noticias/elecciones-28n/20101114/macarena-gonzalez-los-creadores-han-ido-madrid-aqui-hay-trabajo/588771.shtml>.

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